Caer de bruces ante tí – (PARTE I)

Este texto es bastante viejo, pero siempre me gustó. Ahora que ando enfermo y sin nada que hacer, bajo efecto de varios medicamentos y con fiebre alta, qué más da:
Una apología herética al amor y al erotismo por entregas

Me gusta muchísimo escribir, me asusta ser leído / juzgado.
Con frecuencia me he preguntado el porque escribo como lo hago. Cuando fluyen las ideas, rápidas y naturales, casi con prisa por salir, me parecen claras y coherentes.  Es al leerlas cuando me enfrento a un críptico revoltijo de emociones mal plasmadas y poco pulidas; no obstante, odio editar mi trabajo, pues me es muy difícil recapturar la escencia de esos instantes tan pasionales bajo mi voluntad. No creo que sería capaz de hacerle tamaña ofensa a los hijos de mi mente abyecta. Pienso, plasmo y olvido en ocasiones con una facilidad pasmosa y molesta. (al menos para mí)

Escribo mucho sobre mi visión de la naturaleza humana y los motivos que súbitamente encuentro ocultos tras sus actos… y me sorprende encontrarme con lo extraña y depresiva que suena al someterla a un escrutinio ligero. A veces me averguenza que por un posible malentendido al ser sujeto a su exposición mi labor me describa como patético, con intención de provocar sentimientos encontrados de repulsión y lástima – nada más lejos de la verdad, y éste es un punto en el que me gustaría dar un énfasis especial. Por ningun motivo te pido que sientas compasión, pero si esta te invade no la rechazes. Escribo de forma impersonal, con tiempos variables y tono de reproche para autoanalizarme, para no caer en actitudes indiferentes o bipolares ante el sentir, pensar y críticas ajenas.

Me disgusta reconocer que frecuentemente doy opiniones tan cafeinadas y obsesivamente petulantes acerca de la realidad que nos rodea. Al leerme soy conciente de que interiorizo demasiado profundamente al escribir; de ahí que tenga un timbre de persona con tendencias oscurantistas o represivas.

Pero tengo que escribir. Escribo compulsivamente luchando por reflejar el caos del proceso mental con la mayor fidelidad posible. ¿Por qué? Porque solamente de esta manera soy capaz de controlar esa voz autodestructiva y conspiradora que ronda en mi cerebro, esa sucia conciencia que con insistencia constante me incita a sentirme satisfecho con lo que ya tengo, me indica que aproveche como sanguijuela de los recursos a mi alcance hasta depletarlos y que pare ya de hacer esfuerzos por mejorar.

Si no conoces a tu enemigo, es no imposible, pero sí altamente improbable que le ganes…
Pues pienso que la mejor manera de conocer a alguien íntimamente es prestando atención a lo que tiene que decir, sin importar lo descabellados que llegasen a sonar sus argumentos.
Y es que escribir pone en evidencia mis demonios, miedos e insatisfacciones – me hace ver lo insaciablemente incompletos que somos como seres humanos.
Escribir es rebelarme a ser un conformista de ideales.

Por todo eso y por muchas razones que con toda certeza olvido en éste momento es que dedico esta larga e irregular disculpa pseudo-poética a los impulsos animales que tanto nos torturan, pero sobre todo a quienes se toman la molestia de gastar su tiempo leyendo mi jerigonza.

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Acerca de Lokuzt

Overweight, bitter nerd who loves swords
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